Crimen de Villa Gesell: “No se reflexiona sobre la problemática de género”, dicen especialistas de la UNQ

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La cobertura mediática realizada del crimen de Fernando Báez Sosa, quien murió hace una semana tras recibir una golpiza por un grupo de jóvenes en Villa Gesell, responde al mecanismo de “anclar y aislar el acto violento a la categoría de rugbier o de un lugar”, reflexionan especialistas, quienes destacan “la nula reflexión sobre la problemática de género en los vínculos sociales”.

“Es un evento muy marcado por la cuestión de género, es un acto violento porque el código de la masculinidad naturalizado es el de lucha y la guerra pero eso no se problematiza en las noticias sino que se aísla y ubica la violencia en la categoría de rugbier o en algo que ‘no soy yo'”, señaló a Télam Alejandro Kaufman, investigador y profesor de la Universidad de Buenos Aires y Nacional de Quilmes respecto al bombardeo mediático sobre la muerte de Báez Sosa.

Asimismo, el ensayista destacó que esos códigos de masculinidad “son una costumbre, incluso algo obligatorio de un sujeto dispuesto”.

Al reflexionar sobre las decisiones y noticias surgidas tras la muerte de Báez Sosa, Kaufman las describe como “medidas paliativas, tales como prohibir la ingesta de alcohol en las playas y otros espacios públicos o educar con talleres de perspectiva de género en los clubes de rugby”, e insistió en que forman parte “de una mirada conservadora porque delimitan el problema de la violencia en los rugbiers”.

Se trata, según el investigador del Instituto Gino Germani, “de poder reflexionar y revisar las prácticas hegemónicas que se vinculan a la masculinidad, como lo son las cárceles, la guerra y lo punitivo.”

En ese sentido, el pensador destacó que “los medios de comunicación tienen un papel ordenador, de disciplinamiento a través de procesos discursivos” porque nuestra cultura funciona con la lógica de “las fronteras y los límites”.

“Lo que es discutible es cómo se delimita y naturaliza la forma de aislar y problematizar lo que sucede”, dijo el autor de libros como “Golpes” o “La pregunta por lo acontecido”, quien reveló que “el género es un tema anterior a cualquier problema que surja en la sociedad”.

“Hay una dimensión utópica de desear la transformación profunda, pero hay una distancia entre lo que se puede solucionar y lo que es de largo alcance; la resolución de fondo de las problemáticas de género no están al alcance de cada especialista”, señaló.

Esteban Rodríguez Alzueta, también profesor de la Universidad de Quilmes, coincidió en que “la cobertura periodística de este y otros casos policiales “tiene la capacidad de aplanar la realidad”.

“Sacan de contexto y enloquecen a la gente, sin perspectiva, porque el periodismo es empático y busca pensar con el temperamento de la víctima”, remarcó a Télam el autor de libros como “Vecinocracia, olfato social y linchamientos” y “Contra la prensa”.

Y añadió: “El dispositivo victima, el cual se arma con la víctima, periodistas y especialistas, es el relato políticamente correcto para leer la realidad y eso hace a un periodismo lacrimoso”.

Al referirse al interrogante sobre otras formas de presentar la información, Alzueta apuntó que “no se subestime al lector, porque el periodismo te cuenta lo que pasa y te dice cómo tenes que sentir”.

“Desde la televisión y las plataformas, las noticias vuelven sobre videos e imágenes de alto impacto, que interpelan a la emoción y también hablamos de un periodismo ‘criminalizador’ y ‘judicializante’, que busca responsables”, agregó el investigador.

“Si bien hay que entender a este mecanismo en un momento de crisis de la justicia, donde la gente busca cajas de resonancia para paliar sus necesidades, la pregunta por la justicia necesita tiempo y el periodismo local no tolera que las cosas decanten o se tomen en perspectiva”, dijo Alzueta.

El crimen de Fernando Báez Sosa fue cometido la madrugada del sábado 18 de enero a la salida del boliche “Le Brique”, en pleno centro de Villa Gesell, el cual fue clausurado luego por irregularidades en el expendio de bebidas alcohólicas.

Siete de los rugbiers detenidos por el hecho fueron identificados por testigos en la segunda tanda de ruedas de reconocimiento y fueron señalados como las personas que participaron del ataque dentro y fuera del boliche que terminó con la muerte del joven.

Además de Maximo Thomsen, los hermanos Ciro y Luciano Pertossi, Lucas Pertossi, Ayrton Viollaz, Enzo Comelli y Matías Benicelli, permanecen detenidos Alejo Milanesi (20), Juan Pedro Guarino (19) y Blas Cinalli (18).

Los diez rugbiers están imputados por el delito de “homicidio agravado por premeditación de dos o más personas”, al igual que el remero Pablo Ventura (21), quien fue liberado el martes último.

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