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Los 84 años del Club Tucumán: una historia de barrio y familia

El pasado 5 de junio se cumplieron 84 años de la fundación del Club Social y Deportivo Tucumán, la entidad barrial que ha marcado la historia de varias generaciones de quilmeños que pasaron por sus instalaciones a lo largo de las décadas y forjaron un sentido de pertenencia en la institución. Vecinos, amigos, familias que han dejado su huella en el club y que han construido una historia que hoy sigue creciendo.

Entre las varias familias que entrelazan su vida con la del Club Tucumán están los Marchesi. Cinco generaciones transitaron y transitan por la institución y mantienen así una tradición familiar que los vincula con el club desde sus inicios. Pablo Marchesi, actual coordinador de la escuela de taekwondo, recuerda que su abuelo fue socio desde los primeros años, mientras que su padre, José “Tito” Marchesi, fue uno de los impulsores de la construcción de la pileta de natación del club. Su empuje, al igual que el de otros socios y amigos que llegaron a hipotecar sus casas para solventar el gasto, fue fundamental para realizar la obra, a la que José también contribuyó haciendo –en horas de trabajo en su taller de chapa y pintura- la baranda que rodeaba a la pileta.

Fue de la mano de José y de Elsa, la madre de familia, que los hermanos Marchesi dieron sus primeros pasos en el club. Los amigos, las actividades compartidas, el amor por el Tucumán no tardaron en formar parte de sus vidas. En la vieja entrada del club, donde estaban el bufet y el salón con billar y mesas donde los veteranos jugaban a las cartas, Pablo y su primo jugaban al metegol ya desde los 4 o 5 años, incluso cuando para alcanzar las manijas tenían que pararse sobre sillas. Con el tiempo, en los equipos de fútbol del club se fueron forjando esas amistades que son para toda la vida y que trascienden la cancha, y en años más recientes la cuarta generación de los Marchesi se sumó a las actividades del club.

Pablo afirma que el Club Tucumán es como su casa, por eso él acercó a su familia, del mismo modo que lo hicieron sus padres. De ahí su orgullo y su alegría por que sus hijas vayan al club y lo quieran, y que sus nietos, la quinta generación, estén siguiendo sus pasos. Sabe que ellos, aunque todavía tienen muy corta edad, lo sentirán el día de mañana de igual manera, harán sus amigos y el club será también su lugar.

Desde aquella primera comisión directiva encabezada en 1935 por Gabriel Malozano han pasado 84 años. Son muchas décadas de anécdotas compartidas, de alegrías y amistades, de vecinos y familias que han construido la historia del Club Tucumán. Momentos vividos por varias generaciones de quilmeños que hoy se renuevan con cientos de chicas y chicos que concurren a las escuelitas de fútbol, las clases de artes marciales, de patín artístico, de natación, y a otras actividades que se desarrollan en el club. El Club Tucumán está vivo y continúa creciendo con ellos y para ellos, con sus más de ocho décadas de juventud.

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