El santo oficio domina la escena política boliviana

Municipio_Quilmes_2020

Por Jesús Marcelo Delise (*)

Cuando los símbolos que nos identifican como identidad son despreciados, la única voz que se escucha es la anárquica. Y esa identidad que hace fuerte a una nación, se parte, se divide, dejando que el desprecio por la vida juegue a identificarse con la farsa de liberación.
La wiphala es algo más que una bandera, donde las naciones Andina, donde los Aymara sienten representados sus conceptos y preceptos filosóficos. La Wiphala es la raíz misma Pachakama y la Pachamama y su significado es tan fuerte como el alma misma de ese pedazo de Latinoamérica que de una vez por todos deberíamos entender que es parte nuestra.
Soy Católico apostólico romano, Bautizado, desde niño y adoctrinado no por decisión de otros, sino personal en las raíces cristianas. Pero ayer, al ver entrar al recinto más importante de Bolivia, a un autoproclamada presidente interino con la biblia al grito de aquí entra cristo, sentí, que estas farsas guerras santas son el maquillaje maquiavélico para seguir justificando el desprecio de las raíces, del color de piel, y de las identidades más arraigada de nuestra historia. No creo que cristo esté de acuerdo, he ínsito, quienes somos los Cristianos para en nombre de una creencia, nos sintamos libres de pisotear la identidad de otros.

(*) Periodista del Conurbano

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