OPINIÓN, QUILMES, [ LA NOTICIA DEL DÍA ]

“Tachame la doble”

Municipio_Quilmes_2021

Especulaciones, rumores, operaciones mediáticas y juego de intereses, parecen ser la mejor definición de política en estos tiempos. Y en ese lugar “en el mismo lodo todos manoseados”.

Mientras muchos entendemos que nuestro país, la provincia de Buenos Aires y en particular nuestra patria chica, Quilmes, están deteriorados producto de cuatro años que sistemáticamente se dedicó a destruir las herramientas de un Estado que se retiró de las políticas públicas y en particular de los sectores más vulnerables, la producción y el trabajo, sin hablar de los servicios esenciales como la educación y salud. Y que este nuevo gobierno llega con la esperanza de reconstrucción y establecer un Estado fuerte que proteja a la población diezmada de las angurrias rapaces y del odio xenofóbico y visceral a los sectores populares.

Pero al parecer lo rapaz no es sólo un capital propio de los espacios más conservadores, y del poder concentrado, del lado del peronismo, o el Frente de Todos, también existen.

Y como diría, Don León Tolstoi, viejo vecino ruso del barrio: “Pinta tu aldea y pintarás el mundo”.

Estas últimas semanas el mundo político de Quilmes fue testigo de algunos conflictos de baja intensidad, torpes y desesperados de un dirigente barrial, Ricardo “Oly” Argüello, que con un discurso peronista pobre y obsoleto, intenta desesperadamente ganar protagonismo y presionar a la gestión de la intendenta Mayra Mendoza. De forma patotera, erigiéndose en vocero de una militancia disconforme con el protagonismo que le ha tocado en esta nueva administración… no es más que un grito desesperado de un adolescente que luego de haber prometido mucho a sus amigos; se dio cuenta que mamá le dio su mensualidad según lo aportado, y que en mi humilde entender es más que suficiente. Pero estos amigos de Ricardito no son justamente lo mejor del barrio, y teme por su integridad sino no cumple con lo pactado.

Pero más allá de la mirada corta de un puntero con discurso del barrio La Paz, pongamos en contexto esta situción: Argüello pide a gritos una respuesta política para resolver sus compromisos nacidos de una “bocota” de vendedor de humo, pero los teléfonos del poder no atienden. La oposición amarilla que esperaba con ansias esta situación para marcar la cancha. Es sabido que Ricardito no tiene pertenencia, militó con Chiche Duhalde contra Cristina, estuvo con De Narváez, aportó en 2017 en las huestes de Aníbal Fernández , a pesar de tener el control de la Delegación de La Paz en la gestión de Martiniano Molina. Amigo personal del padre del ex intendente de “Cambiemos”, son situaciones que lo pintan.

Mientras los concejales de Juntos por el Cambio apuestan al enfrentamiento de lo que ellos llaman “el peronismo territorial contra el kirchnerismo”, para que la gestión de Mayra se debilite y desgaste en escaramuzas internas que la saquen de la gestión pública y poder mostrar que el peronismo es en definitiva la guerra de una gran confederación de bandas. Argüello es funcional a esta estrategia de la oposición. Con el poder de una concejal, Laura González, quien no ha dicho nada al respecto, ya que el anuncio de la creación de un bloque unipersonal lo hace su ex marido y padre de sus hijos, como si ella no tuviera voz y sea un simple peón. Este bloque que llevaría el nombre de “Peronismo con Alberto” (noticia dada por este medio hace una semana en nuestra cuenta de twiter @LaVozDelGrito), para negociar desde el frágil equilibrio en el legislativo comunal, rompiendo la posible mayoría del oficialismo.

Lo que no ve este dirigente es la respuesta de la Intendenta en el brindis de navidad con periodistas fue contundente “no vamos a tolerar extorsiones ni empresarias, ni de la política y desde la prensa”. Más allá que algunos colegas sigan creyendo que el periodismo es un negocio, como Argüello lo piensa de la política.

Que los ediles de Juntos por el Cambio sigan apostando al enfrentamiento de los sectores del Frente de Todos, es lícito en el juego de la democracia liberal. Pero los tiempos de la oposición no son todavía. Falta mucho para que el Deliberante quilmeño comience a tener protagonismo, a pesar de que muchos de sus concejales vengan tejiendo alianzas con Ricardito. Basta con ver los protagonistas de la última patoteada de la gente de Oly en la Municipalidad donde rompieron vidrios y tomaron el pasillo de las oficinas del segundo piso del edificio de Alberdi 500, donde muchos de los protagonistas eran militantes de Guillermo Galetto y Lucas Araujo en Servicios Públicos.

Lo que tampoco parece verse es que muchos ediles de la oposición “amarilla” hasta hace un mes eran funcionarios de primera línea y de mediar una auditoria estarían complicados, y esto rompería cualquier acuerdo que estuvieran realizando hoy con algún sector de lo que llaman “el peronismo territorial”.

“Los acuerdos están para romeperse “, dirían los viejos sabios , y papá Juan Domingo nos sugiere “hay que desensillar hasta que aclare”, no sea cosa de quedarse como dice el tango “Solo, como el cero. Solo”

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