Dictan prisión preventiva al violador serial de Moreno por abusar de nueve mujeres

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Un juez de Garantías dictó la prisión preventiva al denominado “violador serial de Moreno”, a quien acusó de haber abusado de nueve jóvenes de entre 16 y 23 años, a las que además les robó el teléfono celular y sus pertenencias, entre abril de 2019 y enero de este año en ese partido del oeste del conurbano, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Adrian Emmanuel Gauna (28), un empleado de limpieza apodado “Narigón”, a quien el juez de Garantías de Moreno Gabriel Alberto Castro le dictó la prisión preventiva por nueve casos de “abuso sexual agravado por el acceso carnal y por configurar un sometimiento gravemente ultrajante para las víctimas” y dos hechos por “robo agravado con intento de abuso sexual” de una misma víctima.

La medida había sido solicitada por el fiscal Leandro Ventricelli, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez.

El fiscal y el juez, entre otros elementos, tuvieron en cuenta el informe psicológico en el cual “el examinado presentó un perfil consistente en un trastorno de personalidad, constituyendo éste en un patrón inflexible, extendiéndose a una amplia gama de situaciones personales, sociales que provoca malestar clínicamente significativo”.

“Todos estos fenómenos no configuran enfermedad mental, hallándose su discernimiento conservado de manera que enjuicia y se da cuenta de las acciones que lleva a cabo, sostuvo el examen.

Según las fuentes, el detenido fue acusado de atacar a diez mujeres, nueve de las cuales fueron víctimas de abuso sexual, mientras que la restante sufrió el robo de sus pertenencias, ya que mediante su resistencia a los gritos logró frustrar la violación.

Sin embargo, ésta última chica fue robada por el mismo acusado en dos oportunidades, aclararon los voceros consultados.

Gauna fue reconocido por siete de las víctimas que participaron de una rueda de reconocimiento, mientras seis de ellas lo identificaron “sin dudarlo”, la séptima “se descompuso al verlo y no pudo seguir” con la diligencia, explicó a Télam una fuente con acceso al expediente.

En tanto, una octava víctima no participó de la rueda y las restantes, una de ellas de nacionalidad colombiana, no pudieron ser ubicadas para que se presentaran ante los investigadores.

De acuerdo al informante judicial, “también hubo reconocimientos positivos de una remera, unas bermudas y un par de zapatillas” que se le secuestraron al imputado tras su captura.

El acusado, quien se negó a declarar en su indagatoria, había sido apresado por personal de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) Moreno-General Rodríguez en la casa de su hermana, en la localidad bonaerense de General Pacheco, partido de Tigre, en la zona norte del conurbano.

Previamente, los investigadores lo habían buscado en el barrio Esperanza de la la localidades de Cuartel V y una planta depuradora donde trabajaba de limpieza en Paso del Rey, ambas en Moreno.

Los pesquisas creen que el joven abandonó esa zona luego de haber sido reconocido por una de sus víctimas, atacada el 7 de enero último en el centro de Moreno, quien lo persiguió junto a unos familiares hasta una parada de colectivos, donde el agresor escapó.

“Este es el violador, el hijo de puta, el enfermo, aparte de robarme el celular y cien pesos que tenía para cargar la Sube, se tomó el tiempo de llevarme para un costado y hacerme hacer cosas que él quería, fueron los diez minutos más largos de mi vida y de su cara no me olvido nunca más”, contó esa chica en su Facebook al comentar la imagen que se veía en el mencionado afiche.

Para la fiscalía, los ataques atribuidos al sospechoso fueron cometidos desde abril de 2019 en un radio no superior a las 10 cuadras del centro de Moreno, adonde llegaba en colectivo desde Cuartel V para luego hacer transbordo y continuar hasta Paso del Rey.

Los hechos fueron cometidos entre las 6 y las 6.30, y las 15 y 15.30; cuando el acusado pasaba por el centro de Moreno antes de entrar a trabajar y cuando regresaba a su domicilio.

Todas las mujeres fueron abordadas en la calle, donde el agresor las amenazaba con un cuchillo o un arma de fuego y las obligaba a simular que era su novia, tras lo cual las violaba en la misma vía pública y antes de escapar les robaba su teléfono celular.

Además de las prendas de vestir ya reconocidas, los pesquisas también secuestraron un cuchillo y un revólver que se cree eran las armas empleadas para amenazar a las víctimas.

Por último, los pesquisas determinaron que el acusado tenía antecedentes penales por “hurto y robo agravado”, y también que había sido denunciado por violencia de género por su propia esposa y madre de sus pequeños hijos.

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