Semana Santa con golpismo y coronavirus

Municipio_Quilmes_2020

Por Juan Carlos Pinto Quintanilla

Tenemos sentimientos encontrados cuando nos aprestamos a vivir la Pascua de la Semana Santa. Cuando vemos que quienes asesinaron personas para sostenerse en el poder, hirieron y ahora persiguen a los que no son como ellos son los que levantan el nombre de dios en las pantallas, y junto a las sectas que por cientos no sólo hablaban de Él, sino que hacían plata con los diezmos mientras creaban el escenario suficiente como para tener palestra en la política y “entrar al palacio con la biblia”.

La católica y romana que se había declarado enemiga del proceso de cambio cuando perdió privilegios y peor cuando el propio Papa se tomó la atribución de nombrar a un Cardenal aymara, no español o italiano como los que en su mayoría son la jerarquía eclesial boliviana; son los que desde los púlpitos declararon que el diablo debía salir del gobierno a cualquier costo, y hoy ya se sienten aliviados mientras comparten con los evangélicos la vuelta del dios de la colonia que puso las cosas en su lugar: el poder para los blancos y los cobrizos sumisos mientras el pueblo mayoritario, aquel que creía que tocaba el cielo con las manos cuando uno de ellos era presidente; es reprimido, arrinconado y humillado, gritando para entrar en las fronteras para entrar a su propio país.

Hoy se ensalzan en el poder las iglesias, unas porque tienen cientos de fieles militantes que aspiran a ser poder en el congreso, pero que ya tienen el poder de la cercanía con el ejecutivo a quien le dieron el soporte espiritual para golpear sin mirar las consecuencias y siguen alentando la persecución de los “infieles masistas”.

En medio de la crisis hoy bendicen pueblos desde helicópteros militares, rondan bendiciendo las calles vacías con escolta militar como en el nostálgico pasado al que querían regresar. En la catedral cruceña, con total cobertura de tv, amenaza el obispo de Santa Cruz a los masistas de que no vuelvan, en realidad es una amenaza a los pobres que se atrevieron a ser poder. Y todo ahora en medio de una pandemia que puso a los transitorios más poderosos para amenazarnos con el miedo, mientras el coro eclesial habla del castigo de dios por el pasado del pecado, e insta a perseguir a los masistas pecadores que quiebran la cuarentena, no porque pesa el hambre, sino porque el diablo (para algunos llámese Evo) los insta a perseguir la muerte para todos.

Hoy el mensaje parece ser preocúpate por ti y tu familia, y nadie más, los otros pueden ser el mal, y la naturaleza externa también; deja todo en manos de dios y quienes lo representan, el gobierno y las fuerzas represivas que ellos decidirán quienes podrán vivir y quienes serán sepultados “por infieles” o por el corona virus o por las balas represivas.

Nuestra semana Santa es otra. La que nos recuerda una vez más que Jesús “no murió por nuestros pecados”, como nos hacen repetir, sino porque era demasiado peligroso el ejemplo de interpelar el poder vigente, que además no sólo se oponía con el ejemplo sino que tenía el Proyecto de Dios como alternativo, que enseñaba a perder el miedo, a confiar en el que lucha junto a nosotros, el que ofrenda la vida por los hermanos, el que enseña a compartir es el que dirige no el que quita y corrompe; es la comunidad la respuesta humana a lo que vivimos, llámese golpes o pandemias si podemos estar unidos y construyendo la nueva sociedad que soñamos quien contra nosotros? El Dios de la Vida está con nosotros alimentando nuestro ajayu para que la revolución sea posible. Ahora si Amen y que la Pascua de resurrección nos aliente a seguir con la lucha de todos los dias.

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