Uno de los penitenciarios acusados de encubrir el crimen de un preso se declaró inocente

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Un agente penitenciario acusado del encubrimiento del crimen del preso Federico Rey, asesinado a balazos durante los incidentes registrados el 22 de abril último en la Unidad Penal 23 de Florencio Varela, se declaró inocente al ser indagado ayer por la fiscal de la causa, informaron fuentes judiciales.

Se trata del subprefecto del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) Gastón Avila, quien dio su versión de los hechos en la que afirmó que él no tuvo nada que ver con las maniobras que se le imputan.

Según las fuentes, Avila fue indagado ayer por la tarde por el delito de “encubrimiento agravado”, al igual que el prefecto mayor Gabriel Bergonzi, quien a su turno se negó a declarar ante la fiscal Roxana Giménez, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada 9 de Florencio Varela.

También se abstuvo de declarar la alcaide mayor Eliana Heidenreich, quien fue imputada como autora del “homicidio agravado por ser miembro de una fuerza de seguridad y por el uso de arma de fuego” de Rey (23).

Los tres penitenciarios fueron detenidos entre el lunes y el martes, a partir de elementos de prueba recolectados por la fiscal Giménez y también aportados por Asuntos Internos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos provincial.

Avila y Bergonzi fueron acusados de encubrimiento ya que la fiscal sospecha que participaron de una maniobra para ocultar o hacer desaparecer los tres cartuchos servidos de posta de guerra (plomo) que se creen fueron disparados contra la víctima.

Por su parte, Heidenreich, quien se desempeñaba como jefa del Grupo de Asistencia y Seguimiento, está imputada como la presunta autora de esos disparos.

Una de las fuentes consultadas señaló que de acuerdo a la prueba testimonial, Bergonzi, en su cargo de subdirector, habría dado la orden de ocultar o hacer desaparecer los cartuchos de guerra, al tiempo que Ávila aparentemente los tuvo en su poder y actuó junto a aquel de la maniobra.

El crimen de Rey fue cometido el miércoles de la semana pasada, durante una serie de incidentes registrados en la Unidad Penal 23 de Florencio Varela, donde se llevaba a cabo un reclamo de prisiones domiciliarias ante la pandemia de coronavirus.

Tras horas de negociación, los guardias intervinieron y se originó un enfrentamiento que culminó con Rey fallecido y con 40 presos y 15 agentes del SPB heridos leves, según se informó oficialmente.

Respecto a los incidentes, los investigadores aseguraron que el momento de mayor tensión fue cuando los presos mantenían sobre los techos del penal a algunos detenidos por causas de violación y amenazaban con tirarlos al vacío.

La situación volvió a la normalidad luego de la conformación de una mesa de mediación entre las autoridades judiciales, penitenciarias y de la Comisión Provincial por la Memoria con referentes de los distintos pabellones.

Si bien inicialmente la muerte del preso fue atribuida a una pelea a puñaladas entre presos, mediante la autopsia se estableció que había sido asesinado por disparos con posta de plomo realizados con una escopeta calibre 12/70 cuando estaba en el techo del pabellón 6 de dicha unidad.

Durante la pesquisa se obtuvo el testimonio de una agente que fue considerado clave ya que aseguró haber entregado un envoltorio con tres cartuchos servidos de postas de guerra de color rojo que habían sido encontrados en el muro perimetral de la cárcel, entre los puestos de guardias 2 y 3.

En su declaración, la funcionaria penitenciaria explicó que esas vainas se las había entregado un oficial superior para que las guarde y luego las descartara.

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