La derecha nunca se toma descanso y el sistema carcelario es su nueva carta de presentación

Municipio_Quilmes_2020

Por Jesús Marcelo Delise para La Muy Negra

La decisiones de quien entra y quién sale de un sistema carcelario, no le corresponde al poder Ejecutivo ni al legislativo, sino al Poder judicial, por consiguiente, es potestad de los jueces buscar el equilibrio entre la pandemia que se lleva miles de vida y el cumplimiento de las penas de prisión por sobre los que quebrantaron el orden público. 

En ese sentido, el cargo de jueces de la nación, es un compromiso ante el estado y ante todo el pueblo argentino, por otro lado, su trabajo implica ser inflexible ante el cumplimiento de la ley, castigando a quienes transgreden estas normativas sociales. El razonamiento parece ser muy práctico y claro, el problema es cuando algunos improvisan respuestas que llevan una vuelta de tuerca buscando un solo fin, direccionar y lastimar a una posición política que no acompaña los resultados buscados. 

Está claro que los motines Florencio Varela, Devoto, Santa Fe y Corrientes, encendieron la mecha de una bomba que terminó estallando en los días pasados, trayendo a la luz una problemática que no es oriunda del gobierno de los Fernández, así como tampoco lo es del gobierno de cambiemos, sino que arrastra gobiernos tras gobiernos. Las cárceles, no son lugares pulcros donde todo está en su lugar, las cárceles son sitios de concentración masiva de seres humanos viviendo en condiciones muy compleja, donde su termómetro, puede cambiar de un segundo a otro para que la calma se transforme en un abrir y cerrar de ojos, en un infierno donde los hombres más débiles, pueden pagar esa debilidad con sus vidas. 

Un preso convive con la droga y las cucarachas que se concentran en todo los rincones, por lo general, los pabellones de las cárceles argentinas no se comparan a los que conocemos en alguna película de Hollywood, hay un solo baño para cientos de presos que tienen que compartirlo perdiendo toda individualidad, las cocinas son un lugar donde solo se pasa el tiempo y las verdaderas cocinas se limitan a un calentador a combustible o resistencia que pasan clandestinamente. Los contagios y las contaminaciones pueden darse con mucha facilidad, las filtraciones de humedad y la falta de higiene, generan un verdadero caldo de cultivo para que las patologías de orden respiratorio se propaguen sin inconvenientes. Las infecciones pulmonares o alérgicas están a la orden del día, un reo puede llegar muy sano al penal y en muy poco tiempo, transformarse en un asmático crónico o potenciar una pulmonía capaz de arrebatarle la vida en pocos días. 

Hay una población carcelaria de edad muy avanzada y gente con altísimo factor de riesgo y como dijo el ex juez de la corte suprema Eugenio Zaffaroni: “Una pena privativa de la libertad no es una pena de muerte. La derecha argentina nunca toma descanso, incluso en medio de una pandemia marca la agenda y por lo tanto los contenidos y los tiempos. La derecha busca incansablemente imágenes superfluas que puedan ser la cara y a la vez un tapón para establecer las prioridades, y logra de la misma manera que una pandemia, atrapar a desprevenidos que no toman los recaudos necesarios para protegerse. 

Después de que llegó el coronavirus a nuestro país, todo lo que parecía buscar nuevos horizontes se descarriló, hubo que tomar decisiones drásticas que implicaban defender la vida o defender el sistema económico, Alberto Fernández, con apenas 60 días de gestión, no lo dudó y decidió ir por la vida, aunque increíblemente, un sector de la sociedad se opusiera, un poco por el atosigamiento de los medios que muestran a las medidas tomadas como una bomba de destrucción masiva, y otro poco, porque claro, ese sector que como dijimos depende de una derecha que nunca descansa, y defiende sus propios intereses sin importarles los daños colaterales que estos puedan generar. La cuarentena llegó en medio de una crisis económica devastadora, el país endeudado gracias a políticas especulativas enriqueció a los poderes concentrados y dejó al resto de la población sin oxígeno económico y claro, una decisión policía, que se transforme en una bocanada de aire para los sectores más bajo, implicaba que los privilegiados, esos pocos que lograron concentrar riqueza en estos últimos cuatro años, tuvieren que ceder. 

Hay un debate que ponen a los poderosos en el ojo de la tormenta y no es más ni menos que el impuesto a las riquezas, nuevamente la derecha afila sus garra y sale a dar la pelea, no duda en golpear en un sector que genera una fuerte depresión social y la reflexión es simple, a la hora de defender sus intereses todo vale, incluso poner al sistema carcelario en estado de jaque. No cabe duda que la derecha atenta contra la verdad manipulando a la mentira, apunta contra la ignorancia y la superficialidad, y arma trampas esperando que sus presas caigan gracia a su ingenuidad. La Justicia avanzó en una serie de medidas para prevenir posibles contagios en una súper población concentrada y esto, mientras los poderosos aprovecha el revuelo para incentivar el avispero, agitando a miles de reclusos que siempre buscan con la llegada de un nuevo gobierno, arrebatar una tajada que reacomode su situación procesal. es así como se servir un plato fuerte y se pone en escena una serie de evento que no hace más que estimular la sensibilidad de los argentinos, «A nosotros que somos decentes nos encarcelan y a los asesinos y violadores los liberan» La Derecha argentina como dije, nunca se toma descanso, arma titulares en los medios y se propagan por las redes sociales, copa todas las paradas posibles como si la hubiesen sacado de su hibernación precisamente con el fin de ideologizar y todo por la codicia y todo por los réditos que produce sus espectáculos, buscando a todos aquellos que simplemente se dejan arrastrar por la corriente. 

La justicia ordena analizar las posibles detenciones domiciliarias para presos dentro del grupo de riesgo, y mientras esto sucede, legisladores del oficialismo y la oposición manifiesta sus posiciones respecto del otorgamiento de prisiones domiciliarias en el contexto de la pandemia de coronavirus. El secretario de la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología, Roberto Carlés, afirma que Argentina “está por debajo de la media a la hora de enfrentar esta pandemia y las liberaciones de presos del mundo” y evaluó que «se ataca al Gobierno por decisiones que son de los jueces» 

Oscar Parrilli supo decir «A nadie le gusta la impunidad y por eso, siempre rechazamos la manipulación del Poder Judicial o liberar a presos con delitos graves”. Y todo, mientras vincula a los cacerolazos afirmando que incentivados por campaña mediática y política donde está muy claro las intenciones de tergiversar y mentirle a la sociedad. Por lo pronto, la rueda comenzó a rodar y ya se otorgaron beneficios de prisiones domiciliarias a fin de resguardar la salud e integridad de detenidos. Pero el tema abre cada vez más esa grieta en la política, donde tanto el oficialismo como la oposición trata de salir airoso. 

Alberto Fernández no duda en asegurar que su Gobierno no dispone la libertad de los presos y que el tema es competencia de los jueces, por otro lado, la derecha trata de instalar la palabra liberación masiva y cuestionan al gobierno de Alberto Fernández. Sergio Berni, aparece en los medios y dice “Si fuera por mí, no sale ningún preso” pero afirmó que es una medida de carácter excepcional, aunque también continuó diciendo, que es un verso que los arrestos domiciliarios puedan controlarse por medio de las pulseras electrónicas, por otra parte, aclaró «las cárceles dependen administrativamente del Ministerio de Justicia y la libertad de los presos, de los jueces» «por suerte los presos no dependen de mi opinión ya que si fuera por mí, no sale ninguno» Las cartas ya están puestas sobre la mesa, la derecha encontró en el sistema carcelario un arma filosa para poner a la sociedad en estado de alerta y así, ganar tiempo para que los temas que no quieren que se trate puedan permanecer dormidos en algún cajón sin identificar. 

Los medios de comunicación también afilaron sus garras y de la mano de personajes como Luis Majul o Eduardo Feinmann, salieron a buscar pantalla, utilizando falsas telenovelas donde los protagonistas, son nada más y nada menos que sus peores enemigos, hablamos claro está, de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández entre otros. Mientras tanto, personajes como la senadora bonaerense de Juntos por el Cambio, Felicitas Beccar Varela, apunta en un audio de WhatsApp que se hizo viral directo al Gobierno nacional con un mensaje que abrasa el delirio y deja en claro que cualquier cosa sirve, incluso la estupidez, y al buen estilo de una película de espionaje, habla de un plan para liberar a los presos y formar «patrullas que amenacen a jueces» mientras continúa diciendo, « el coronavirus, es tan sólo una excusa del Ejecutivo para fundir a las empresas, y luego estatizarlas» 

El coronavirus está en la argentina y los que saben dicen que lo peor está por venir, mientras tanto, la derecha que no descansa, trata de buscar protagonismo y las cárceles junto con sus reclusos sirven como punta afilada para lograr desviar la atención y así proteger sus intereses. La grieta continua y las municiones pesadas siguen disparándose desde ambos bando, los Jueces ya comenzaron a liberar presos incluso, a presos que no deberían ser liberado ya que son de alta peligrosidad, 

Dijo el ex juez de la corte suprema Eugenio Zaffaroni «Una pena privativa de la libertad no es una pena de muerte» habrá que ver como continua esta novela que promete mucha tela para cortar, donde la mezquindad, la avaricia y porqué no decirlo la mala leche, está a la orden del día mientras los de abajo, sufren las consecuencias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *