Renato Civelli: “Estoy complicado con mi retiro del fútbol y la nueva actividad”

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El zaguero y capitán de Banfield, Renato Civelli estimó tener “un año complicado” por su próximo “retiro del fútbol” e inconvenientes económicos por “la nueva actividad” que inició, “un emprendimiento gastronómico” afectado por la crisis que genera el coronavirus, justo en el momento en que Julio Falcioni decidió abandonar la dirección técnica del equipo “albiverde”.

“Estoy complicado con mi retiro del fútbol, que no será en cancha como pretendía, y con problemas para mantener el emprendimiento que inicié en Palermo”, advirtió Civelli en una entrevista con Télam.

“Mi idea era retirarme jugando en Banfield, pero no hay competencia, el próximo 30 de junio se vencerá mi contrato y está complicada la renovación. Por eso la ilusión quedará trunca”, lamentó el defensor de 36 años, nacido en Pehuajó.

Iniciado en las divisiones menores del ‘Taladro’, jugó en primera de 2003 a 2005, luego fue transferido al Olympique de Marsella, comenzando allí un largo periplo de idas y vueltas entre Europa y Argentina, hasta pegar la vuelta definitivamente en 2017 para cerrar su carrera en Banfield.

“Seguiría un año más, pero si no vuelve el fútbol este año no podrá ser. Una pena por el club al que quiero mucho y en especial por sus hinchas”, esgrimió quien pasó también por el Niza y Lille del fútbol francés.

“Me cuesta asumir que, prácticamente, estoy retirado, aunque igual dejo una puertita abierta por si llega una oferta del exterior o de alguna liga menor para tirar una temporada más, pero será difícil”, expuso el defensor más alto del fútbol argentino.

Civelli mide 1,96 metros y le sacó provecho a esa talla ya que la gran mayoría de los 33 goles que anotó fueron de cabeza en los 508 partidos oficiales que jugó, entre nacionales e internacionales, convirtiendo en todos los equipos que integró.

“Por lo jugado y siendo un poco rudo, recuerdo que solo lesioné a dos jugadores y no fue por juego brusco sino por trabar fuerte la pelota. Uno fue el venezolano (Luis Manuel) Seijas, en 2005, en una práctica en Banfield, cuando por esa acción él se rompió los ligamentos cruzados”, dijo Civelli.

“El otro fue el francés Loïc Perrin, de Saint Étienne, al que enfrente con el Lille en 2016 por la liga francesa, y en una jugada similar sufrió un esguince de rodilla. Pero eso sí, ‘mala leche’ nunca fui”, aclaró quien en Argentina también actuó en Gimnasia y Esgrima La Plata y San Lorenzo.

Lo de su comportamiento es relativo porque alguna vez se le ‘salió la cadena’, como aquel 17 de febrero de 2005 en el Monumental, al perder Banfield ante River 1 a 0.

“Eso fue una excepción, porque cerca del final Luis González marcó el gol, eso me descontroló y unos minutos después, en una jugada con toda la intención, lo enganché de atrás al ‘Tecla’ (Ernesto) Farías revoleándolo por el aire. Por suerte no se lesionó y, obvio, me fui expulsado”, reconoció el que jugó también en el Bursaspor, de Turquía.

De todos los directores técnicos que lo dirigieron algo aprendió, pero resaltó conceptos sobre los dos últimos en el final de su carrera.

“Con Julio (Falcioni) tengo una relación especial, porque él me hizo debutar en primera en 2003. Nos estimamos mutuamente y en Banfield supo mostrar su capacidad. Si continua con alguna función en el club o no, la gente siempre lo sabrá valorar”, recalcó del entrenador que el viernes último se despidió de sus dirigidos y puede ser manager del club a partir de enero del año próximo.

“Con (Hernán) Crespo, de estilo diferente al de Julio, todos mejoramos desde lo técnico, pero estando cerca de mejorar los resultados se tuvo que ir. Es que el fútbol es ganar y sumar puntos”, admitió Civelli con un dejo de resignación.

Sobre el emprendimiento que inició en noviembre pasado, junto a su hermano Luciano –volante izquierdo, también iniciado en Banfield, con el que nunca pudo coincidir en primera división- y un amigo de la familia, se trata de Gontran Cherrier Argentina, franquicia de una cadena francesa de panaderías.

El amplio salón con terraza instalado en Malabia y Costa Rica, en Palermo, es ideal para desayunar y merendar con propuestas de panadería, pastelería y bebidas de todo tipo, que lo mantendrá ocupado para no extrañar el fútbol, algo que lo inquietaba.

“Ahora que el fútbol va quedando atrás nos convertirnos en empresarios, con 35 empleados para elaboración y atención al público y obligados a abrir cinco locales más en tres años y otros cinco a los 10”, expuso respecto de las exigencias de la franquicia.

“Para colmo, por la obligada cuarentena por el Covid-19, con solo delivery y retiro en el local (take away), se nos complicó desde lo económico. Hasta se tuvo que recurrir a un préstamo de mi padre para afrontar los gastos fijos, pero igual tenemos fe en salir adelante”, alertó.

El plantel de Banfield está licenciado desde el sábado y ya no cumplen sus futbolistas tareas individuales en sus domicilios. Seguramente el día que vuelvan a la actividad habrá dos vacíos difíciles de llenar. El del entrenador con el que salió campeón de primera por única vez (el cargo lo ocupará Javier Sanguinetti) y el “gran capitán” (el brazalete lo heredará Jesús Dátolo). Ya nada será como antes.

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