Cine negro argentino, en blanco y negro, para ver en casa

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En las décadas del 40 y 50 el cine argentino estreno un centenar de películas de género policial, también conocido como serie negra, o simplemente cine negro por su cuestión sombría, lo nocturno de sus paisajes y la oscuridad de sus tramas, las que pueden afectar crímenes, tiroteos, trama policial y carcelaria y sus alrededores.

Las historias de la serie negra, un género que muchos aseguran nació con las obras de Edgar Allan Poe a a finales del siglo 19, fascinaron a los lectores de la década del 40 y en simultáneo a los amantes del buen cine internacional que las había empezado a abordar y del argentino que encaró esa tarea en su etapa de esplendor.

Esa es la razón por la que editoriales argentinas encararon la impresión de colecciones dedicadas al género, la más emblemática El Séptimo Círculo, de Emece, según una selección de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, iniciada en 1945.

Las reediciones y colecciones se fueron multiplicando, incluso muchas veces incluidas en entregas junto con periódicos.

Un buen número de ese centenar de obras cinematográficas están basadas en relatos clásicos de escritores de renombre que fueron versionadas por cineastas como Don Napy, el francés Daniel Tinayre, el mendocino Hugo Fregonese, el santiagueño Carlos Hugo Christensen, el austríaco Kurt Land, el uruguayo Román Viñoly Barreto y Fernando Ayala, entre otros, un par de ellos (argentinos) luego exportados

Del total, la gran mayoría pueden verse en YouTube, algunos en la plataforma Cine.ar Play

“LA MUERTE CAMINA EN LA LLUVIA” (1948)

Carlos Hugo Christensen, dueño de una caligrafía cinematográfica llena de matices y una clara inspiración en el mejor cine europeo de genero, toma como eje de su relato, compartido con el dramaturgo César Tiempo, sobre “El asesino vive en el 21”, de Steeman, el enigma de un asesino serial -S.Lopez- que opera los días de lluvia y qué los singulares -y heterogéneos- habitantes de una pension sospechan que puede ser uno de ellos. Demás está decir que Christensen contó con tres factores claves a su favor: l la astuta fragmentación de la historia, la fotografía de Alfredo Traverso y las actuaciones de Olga Zubarry Guillermo Battaglia, Eduardo Cuitiño Amalia Sánchez Ariño, Nicolás Fregues y Pablo Accardi (YouTube).

“APENAS UN DELINCUENTE” (1949)

En esta película Hugo Fregonese, tiene un guión en extremo sólido escrito por Chas de Cruz Raymundo Calcagno, Tulio Demicheli y Juan Ramón Luna, cuenta la historia de un empleado liquidador de sueldos qué maniobra mediante en la emisión de un cheque se queda con una importante fortuna no obstante va a parar a la cárcel donde emprenderá una fuga que terminara obviamente mal para los que infringieron la ley. Más allá de la escenografía porteña real en la zona de Recoleta, la trama discurre principalmente dentro de la Penitenciaría Nacional, ubicada en Coronel Díaz y las Heras, incluye una memorable persecución y tiroteo en automóviles, con notables trabajos de Jorge Salcedo Tito Alonso, Sebastian Chiola, Homero Cárpena y Nathan Pinzón. Joya imperdible (YouTube).

“CAPTURA RECOMENDADA” (1950)

Don Napy, según el libro escrito por el mismo con Antonio Corma, cuenta a partir de la entrevista de un periodista a un inspector de policía poco antes de ser distinguido por la fuerza tres historias de investigaciones a propósito de delitos. Uno de ellos tiene como protagonistas a un grupo de timadores con los naipes, y otro aborda el tráfico de drogas, un tema que como nunca antes había sido expuesto con igual crudeza por el cine nacional. Sus figuras centrales fueron Ricardo Trigo, Walter Reyna y Nathan Pinzón. Dato curioso: es la primera vez que en el cine nacional se menciona, al pasar (a los 3 minutos de iniciada), a la Agencia de Noticias Télam, al presentarse al acreditado en el Departamento de Policía (YouTube).

“NO ABRAS NUNCA ESA PUERTA” (1952)

Otra joya del maestro Carlos Hugo Christensen, con un par de historias en este caso originales de Cornell Woolrich (William Irish), el mismo de “La ventana indiscreta”, de Alfred Hitchcock y “La novia vestía de negro”, de Francois Truffaut, adaptados nada menos que por Alejandro Casona.

En el primero, “La muerte al teléfono”, con Angel Magaña, se anticipa por un par de décadas la estética de Rainer W. Fassbinder, mientras que en el segundo, “El pájaro cantor vuelve al hogar”, con Roberto Escalada, queda en evidencia la inspiración en Carl T. Dreyer, gracias al pulso del director y la fotografía de Pablo Tabernero (YouTube)

“SI MUERO ANTES DE DESPERTAR”(1952)

En principio este era el tercer cuento de “No abras nunca esa puerta”, pero durante el rodaje al descubrir que podía ser en sí mismo un largometraje se lo desprendió y terminó con ese formato. Toma la historia de un esforzado y humilde policía cuyo hijo de guardapolvo blanco, compañero de aula de niñas acorraladas y desaparecidas por un perverso estilo “M, el vampiro”, colabora en la tarea de capturarlo y de esa forma lograr que su padre sea premiado con un ascenso en la fuerza. Con protagonismo del niño venezolano-colombiano Néstor Zavarce, más tarde cantor de éxito y diputado en Caracas, acompañado por Floren Delbene y Homero Cárpena, el segundo como el siniestro criminal (Cine.ar Play).

“DESHONRA” (1952)

Es una película considerada por muchos historiadores “como peronista, y cinematográficamente entre las mejores del cine argentino” (Claudio España). Es una trama que pone en escena el progreso en las cárceles de mujeres, y en consecuencia una reivindicación de algunos de los logros de esa etapa política. Se escucha a una de las reclusas gritar a la nueva directora en su asunción “Menos discurso más comida!”. Es la historia con eje en una enfermera que trabaja para un matrimonio aristócrata, sospechada de la muerte de la mujer que atiende postrada en una silla de ruedas, hecho que la pondrá tras las rejas, y la forzará a vivir momentos durisimos mientras esconde su embarazo producto de la furtiva relación qué sostenía con el viudo. Hay un par de secuencias rodadas con mano maestra por Daniel Tinayre, dentro de una cárcel (la del a las reclusas con agua helada, golpes violentos) una fortaleza que parece inspirada en la Del Buen Pastor cordobesa, y una fuga por desagües cloacales, las dos memorables.

Además las figuras principales son Fanny Navarro, Mecha Ortiz, Tita Merello, Aída Luz, Miriam de Urquijo, Jorge Rugaud y Francisco de Paula (YouTube).

“EL VAMPIRO NEGRO” (1953)

Después de aquella memorable obra del expresionismo aleman ya sonoro titulada “M el vampiro negro” (1930), de Fritz Lang, acerca de un perverso asesino de niños, pocos hubiesen imaginado que el cineasta rioplatense Román Viñoly Barreto, aceptaría el desafío de una remake dos décadas después y con un elenco argentino encabezado por Olga Zubarry, Roberto Escalada, Nathan Pinzón, como el criminal, Nelly Panizza y fotografía del inolvidable Aníbal González Paz (YouTube).

“LOS TALLOS AMARGOS” (1956)

Un muy joven todavía Fernando Ayala poco tiempo antes de fundar con Héctor Olivera el sello Aries cinematográfica, fue el autor de este relato de la serie negra con la firma de Adolfo Jasca, que fue un bestseller publicado por la Editorial El Ateneo al promediar la década del 50. Es una buena aproximación al mundo del periodismo a partir de un redactor de internacionales, con un gran complejo por haberse acobardado frente a la propuesta de cubrir la Guerra Mundial, que conoce casualmente a un inmigrante del este europeo qué le propone armar una academia de periodismo por correspondencia que le permita ganar mucho dinero. con la sospecha de que su socio lo traicionará perderá el control de su propia vida. Se trata de un relato perfecto, con memorables actuaciones de Carlos Cores, Vasilli Lambrinos y Aida Luz, con fotografía del chileno Ricardo Younis (qué incluye un sueño estilo Dalí, elogiada por American Cinematographer como una de las mejores de la historia del cine) y música de Astor Piazzola. Una curiosidad: la dirección de la academia por correspondencia es casi coincidente con la del teatro Maipo, y en consecuencia (una picardía de Ayala y Jasca) con la primera redacción de Télam, ubicada en Esmeralda al 400 casi esquina Corrientes.

“LA BESTIA HUMANA” (1957)

Es la historia de un jefe de estación de trenes, de su esposa y de un crimen, que fue tomada de la decimoseptima novela escrita por Emile Zola por Daniel Tinayre quien confío el guión a Eduardo Borrás. Como en todo el cine dirigido por Tinayre, la estética toma un primerísimo plano, ayudado por un escenógrafo como Gori Muñoz, un director de fotografía como Alberto Etchebehere, y un montajista como Nicolás Proserpio, o un ayudante de dirección como José Martínez Suárez, mientras que en el elenco se recortan Ana María Lynch en italiano Massimo Girotti, Roberto Escalada y Alberto de Mendoza (YouTube).

“EL ASALTO” (1960)

Este es un firme de Kurt Land poco vuelto a ver desde su estreno, con guión de Ariel cortas o según el libro de Enrique Silberstein, con actuaciones de Alberto de Mendoza Egle Martín, Luis Tasca, Tato Bores, Osvaldo Terranova, Thelma del Río, Pablo Moret, Héctor Méndez, Mariquita Gallegos, Claudia Lapacó y Rolando Dumas, que describe con detalle la planificación y ejecución de un robo a un banco, por una banda urbana muy singular. Es interesante ver a una Buenos Aires ya muy cambiada respecto a películas anteriores, incluso menos ocupadas en el registro de exteriores porteños (YouTube).

En esta lista es muy importante incluir como bonus tracks “La secta del trébol” (1947), de Mario Soffici, con Pedro López Lagar y Santiago Gómez Cou, acerca del hallazgo de un cadáver que provoca un interrogatorio por parte de la policía, en el que el sospechoso inventa un cuento novelesco, el mismo director que una década más tarde alcanzaría un punto culminante de su filmografía relacionada con el cine negro con “Rosaura a las 10” (1958), según el relato de Marco Denevi, con Juan Verdaguer.

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