Solicitan rechazar pedido de domiciliaria a un represor condena por delitos de lesa humanidad

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La Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, cuyo titular es Matías Facundo Moreno, solicitó al Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Mar del Plata que rechace el pedido de detención domiciliaria realizado por Carlos María Robbio, uno de los 28 condenados a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad el 27 de abril pasado en el juicio por la megacausa “Subzona 15”.

En el escrito, al que tuvo acceso Télam, y que fue presentado al tribunal, la Subsecretaría, que depende del ministerio de Justicia y Derechos Humanos, querellante en la causa, solicitó que “se rechace la solicitud de prisión domiciliaria” planteada por la defensa del condenado.

También, pidió que se mantenga la prisión “en las actuales condiciones, y se encomiende al área que corresponda de Unidad Penitenciaria la confección de informes periódicos acerca de la evolución de medidas de prevención que se fueren adoptando en el marco de la actual pandemia”.

El detenido realizó el pedido en el marco de la detección de dos casos positivos de coronavirus en el Complejo Federal donde se encuentra alojado.

Robbio está preso en el Anexo residencial de la Unidad 31, tras ser condenado a prisión perpetua al haber sido hallado -hace poco más de un mes y medio- culpable de la privación ilegal de la libertad agravada y la imposición de tormentos a 30 personas.

En el escrito de oposición, la Subsecretaría de Derechos Humanos, representada por el abogado Manuel Marañón, destacó que en el caso particular de Robbio, las condiciones de detención indican que “no existe hacinamiento y puede, por tanto, mantenerse el distanciamiento social”.

Agregó que Robbio está alojado en una celda individual en un pabellón de la U31 en el que convive con cinco presos.

La querella de Derechos Humanos de la Provincia manifestó que el beneficio de la prisión domiciliaria traería como única modificación el relajamiento del control sobre su detención.

En este punto, argumentó que el beneficio de la prisión domiciliaria, incluso, podría traer aparejado que “se exponga con mayor facilidad a una situación de contagio, sea por los ingresos y egresos de sus convivientes, o por visitas que recibiere, todo ello sin ningún tipo de control, a contrario de lo que ocurre estando bajo la órbita del Servicio Penitenciario Federal”.

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