¿Cómo es posible fortalecer los vínculos en tiempos de aislamiento y distanciamiento?

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Desde el área de salud mental y del taller ejercitando la memoria dependiente de la secretaría de Salud municipal se ofrecen reflexiones y recomendaciones para cuidar nuestra salud mental.

Se hace necesario tener en cuenta que el distanciamiento como medida preventiva, se refiere al distanciamiento físico y no al social. Aunque las limitaciones al contacto físico con otras personas sean necesarias para cuidarse, no significa que no puedan contactarse de manera afectuosa, aún a la distancia. Son los lazos sociales, el contacto con los otros, los que contribuyen al sostenimiento del distanciamiento físico. Entonces, mantenerse conectados y comunicados con familiares, amigos y vecinos para sentirnos cerca y acompañados, es una manera de fortalecer esos lazos.

En este tiempo, el uso de la tecnología, facilita el contacto entre las personas, se transforma en un desafío e instrumento de transmisión de conocimientos y aprendizajes en el que se encuentran  las diferentes generaciones; el teléfono acerca a los familiares, amigos y vecinos mediante conversaciones frecuentes y , llamativamente,  novedosos y creativos canales de comunicación o modos de contacto surgen entre las personas basados en acciones solidarias y de colaboración mutua que implican la participación de todos los miembros de la familia, del compromiso de cada vecino o vecina de un barrio y la cooperación de todas las personas de una comunidad. 

Cuando esto sucede,  la comunidad supone, que el modo de preservar y cuidar su integridad e identidad física, mental, espiritual y social implica un trabajo colectivo, recíproco, con objetivos comunes y definidos, que generan sentimientos de pertenencia, contención, sostén y esperanza. Ayuda también, a mitigar sentimientos de tristeza, temor, nerviosismo, irritación, soledad como algunos de los efectos psicológicos esperados ante esta situación inédita y repentina que toca vivir. 

En el interior de los hogares, no es muy distinto, cuando cada miembro de la familia cuenta con roles definidos asociados a la colaboración y ayuda mutua, sintiéndose cada persona de ese grupo útil y acompañada. Con una rutina diaria de higiene, alimentación y descanso, también se contribuye a mantener niveles de ansiedad razonables. Aparece el miedo o temor asociado al modo que cada persona interpreta la pandemia, dado que el modo de relacionarnos con la realidad o incluso el entorno, cambió. 

Por esto mismo, es esperable que ante lo desconocido y los cambios, el miedo aumente, por lo que es recomendable, que en la rutina diaria, se establezcan pausas y tiempos de ocio que propicien conversar con la familia, acerca de las preocupaciones y temores que surgen en este momento. El ejercicio de la paciencia y la tolerancia fomentan modos respetuosos y amorosos de relacionarnos con los otros y propician la predisposición a la resolución conjunta o familiar de dificultades que se presentan a diario. El clima de convivencia es más tolerable dentro de la familia, pero también en el barrio y la comunidad. 

En este sentido, cada persona en su grupo de pertenencia, como la familia, el barrio o la comunidad, puede aportar a su salud de manera mancomunada,  es decir, haciendo lazo, atentos a aquellas personas que están solas, ofreciendo colaboración y apoyo; ayudar a transmitir información clara, adecuada y comprensible para que las personas puedan decidir responsablemente, el modo de cuidarse y regular el flujo de información y así evitar aumentos de nerviosismo y malestar.

Estas recomendaciones valen para todas las personas y en este sentido, cada persona tiene un rol activo y puede contribuir a las soluciones, las mayores también: cuántas veces son los hijos y los nietos, los que están trabajando en tareas esenciales, los que necesitan del afecto y ayuda de sus mayores. Son abuelos o abuelas, las que llaman a sus hijos y nietos y les recuerdan el valor de las tareas que realizan o el propósito por el cual hacen el esfuerzo de quedarse en casa. Son también quienes portan y comparten experiencias a los más jóvenes de épocas que vivieron momentos críticos y sobrellevaron.

El fortalecimiento de los lazos sociales implica la participación de todas las personas, indistintamente de las edades, en cuyo caso de tratarse de personas que requieren de mayor colaboración y apoyo por dependencia leve o severa, emplear acciones que les permitan comprender los cambios en su entorno y puedan expresar de qué modo vincularse con esa nueva realidad.

Por último, puede ser de utilidad tener en cuenta cuando considerar hacer una consulta especializada: cuando las actitudes estresantes o al malestar o sufrimiento psíquico en la seguridad de su casa, en un ambiente además de familiar y tranquilo, sigue nervioso/a, muy preocupado o incluso siente que sostiene el mismo nivel de miedo y angustia, o es mayor que cuando sale a la calle. Cuando nota que come más de lo habitual, incrementa el consumo de alcohol o consume medicación que no fue indicada para poder dormir o estar más tranquilo o tranquila, y las medidas recomendadas le resultan difíciles de realizar o son insuficientes. Pero siempre hay que recordar que mucho de lo que nos sucede es esperable ante esta situación nueva y desconocida como la que vivimos todos.

Para mayor información las vecinas y vecinos interesados pueden comunicarse telefónicamente a la Coordinación de Salud Mental, 4355 -7952 los días hábiles de 10.00 a 14.00 donde se atiende brindando información y orientación, en un ámbito de contención y acompañamiento.

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