Diez películas para conocer a Pepe Arias

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No caben dudas que con el nacimiento del cine sonoro también surgió la popularidad de Pepe Arias, ese actor argentino que nunca pareció joven, dueño de una figura desafortunada para lo que era el modelo masculino de actor y muy lejos de la de un galán, con voz nasal y algo cansina, un tono qué era muy efectivo arriba de los escenarios teatrales y en la radio, antes de serlo delante de las cámaras y lograr personajes memorables, sin lugar a dudas con mucho de él mismo.

Seudónimo de José Pablo Arias, nació con el siglo 20, un 16 de enero de hace 120 años, y apareció el cine por primera vez en 1930, a los 33, aunque parecía mucho mayor, algo típico en muchos hombres de aquella época.

Se inscribió en la Escuela Naval Militar pero fue expulsado por “falta de vocación”, y a los 16 años debutó en en el Teatro Excélsior, de corrientes y Anchorena, junto a Luis Arata para después pasar a la compañía de los hermanos Ratti, más tarde con Rafael de Rosa y Luis Alippi, hasta 1931 cuando en el teatro Maipo creó una propia.

Poco tiempo después apareció en “Tango!” (1933), la película con la que nació Argentina Sono Film, y al mismo tiempo comienza a trabajar en la radio, sucesivamente en Stentor, Belgrano, El Mundo, Splendid, Carve de Montevideo.

En esa primera etapa cinematográfica se destacaron “El pobre Pérez” (1937), “Flecha de oro”, “El haragán de la familia” (1940), y “Napoleón”, de Luis Cesar Amadori, y “Kilómetro 111” (1938), de Mario Soffici, “El hermano José”, de Antonio Momplet, entre muchas otras.

“Pepe Arias recuerda a Chaplin y también un poco a Buster Keaton, un Buster Keaton perezoso que no quiso ser acróbata”, dijo el crítico de cine Calki en el diario El Mundo, de su trabajo en “El pobre Pérez”.

En “El haragán de la familia”, el personaje de Arias está sentado en un cine y al ver el noticiero previo a la película exclama: “Los políticos son todos asaltantes”. Quien está en la butaca a su izquierda le retruca “No se lo voy a permitir!”. Sintiéndose culpable del error le responde “Perdón, no sabía que era político”. El remate del desconocido es contundente: “No: soy asaltante!”.

En “Rodriguez supernumerario” (1948), de Enrique Cahen Salaberry, con libreto de Wilfredo Jiménez, sentencia resignado y asumiendo su fealdad para lo convencional que “Soy de los hombres que las mujeres solamente besan en la mejilla”.

Fue actor de teatro de revistas en el en el Maipo y Casino de la calle Esmeralda para después pegar un giro a comedias dramáticas en el vecino Odeón, el Sarmiento, el Politeama Argentino, el Premier y el Astral, en su última etapa, desde 1956 y por una década, antes de su muerte, en El Nacional y el Tabarís.

Dicen que incluso una obra suya -que nunca estrenó- se anticipó dos décadas a La peluquería de Don Mateo, creado por Gerardo Sofovich para Fidel Pintos, en el ciclo Operación Ja Ja.

Es complejo hablar de Arias, de su veintena de largometrajes, de sus célebres protagonicos teatrales, sketchs y monólogos, todos de fuerte contenido político, que generaron controversias y alguna persecución a principios de la década del 50, cuando se llegó a decir que Juan Domingo Perón, a a quien aludió después de su caída, había tomado en sus discursos del tono de voz del actor.

Quizás para profundizar en ese sentido lo más pertinente sea recurrir al libro “Queridos filipipones, una bio-filmo radiografía afectiva de Pepe Arias”, que le dedicó el periodista (y amante del jazz) Carlos Inzillo hace tres décadas.

En su libro Inzillo rescata el memorable monólogo de “La revista del Tío Vicente”, en 1966, que aludía a la revista (de quiosco) de humor político Tía Vicenta, en el que interpreta a un ordenanza de la Casa Rosada, al filo de jubilarse, el último que hizo y sigue teniendo impresionante actualidad.

Otro arqueólogo -Jorge Conti en sus “Aguafuertes radiales”- asegura que lo había descubierto en el cine levantando las cejas con voz abocinada, y que en el éter habría de convertirse en un antecesor de figuras luego emblemáticas como Enrique Santos Discépolo y Wimpy, Incluso de Tato Bores.

Más allá de algunas copias de las películas en las que actuó que suelen verse por Cine.ar en copias dignas (incluso “Tango!”, la primera), la mayoría de las que disponibles en la web son precarias, y sería justo que alguna vez se se concrete una retrospectiva puesta en valor, una de las muchas deudas que se tiene con el cine argentino.

Internet permite ver más de una docena de aquellos largometrajes, Incluso un monólogo en el que hace referencia directa al golpe militar de 1955, solo la mitad de una calidad aceptable y en esta selección el criterio es incluir un puñado, las que se presentan en mejores condiciones, liberadas en Youtube, tres en Cine.ar Play, la más antigua rodada nada menos que hace 83 años.

“EL POBRE PÉREZ” (1937)

Juan Pérez, es mozo en un lujoso local donde tiene lugar la despedida de soltero de un joven que se casa por conveniencia con una rica heredera. Una bailarina y cantante con quien estaba enredado, usa al camarero para sacársela del camino pero este para ayudarla la lleva a su casa y allí, tratando de esconderse cae por una ventana y se rompe una pierna.

Pérez abrirá un restaurante en sociedad con un amigo y contratará a la joven a quien envía dinero haciéndole creer que lo envíaba aquel joven desde Europa.

Arias interpreta a un infeliz que obra por amor sin recibirlo, y la gracia que tiene su personaje queda escondida detrás del gris que supone su frustración.

En este drama romántico dirigido por el inefable Luis Cesar Amadori comparte cartel con José Gola, Alicia Barrie, Orestes Caviglia, Miguel Gómez Bao, Lalo Malcolm, Alicia Vignoli y Tania (YouTube).

“EL HARAGÁN DE LA FAMILIA” (1940)

Es la primera pieza de Ivo Pelay protagonizada en el cine por Pepe Arias nuevamente dirigido por Luis Cesar Amadori para Argentina Sono Film, en la que interpreta a Teobaldo Peña, un haragán empedernido que finalmente conocerá a una mujer que lo sorprenderá en más de un sentido. Ella es nada menos que Amelia Bence, y en el reparto sobresalen Gloria Bayardo, Miguel Coiro, Alfredo Formalesio y Angelina Pagano (YouTube).

“EL PROFESOR CERO” (1942)

Otra vez con Amadori, Arias encarna a Pepe Costa, un avivado porteño que vive en una pensión junto a un montón de estudiantes de último año de medicina que hacen su práctica en un hospital, con los que se confunde inclusive delante de los jefes, y con los que vivirá un sinfín de enredos y desopilantes aventuras, a partir de la llegada de una nueva inquilina, casi todas dentro de esas dos escenografías.

Arias propone todo su catálogo gestual, que incluye cara de asombro, su caminar algo encorvado y obviamente su singular voz nasal para desplegar un repertorio de recursos de oratoria y giros de aquel entonces (catafalco, pipistrelo). Las escenas en la que grita luciendo una bata a rayas y toalla al hombro, aquella en la que presenta a la nueva inquilina y da un discurso en la que su voz parece ser la de Perón, inclusive al pronunciar “compañeros” una y otra vez, y otra en un registro civil no tienen desperdicio.

El gran comediante se puso al frente de un reparto de notables como Zuly Moreno, Enrique García Satur, Ada Cornado, Osvaldo Miranda, la vedette Dolores. (YouTube).

“LA GUERRA LA GANO YO” (1943)

Esta vez a Pepe Arias le toca ser Rosendo, el dueño de una despensa -Ambos Mundos, se llama- que se hace rico especulando de toda forma con los precios y las libretas de sus clientes en especial con los productos como el kerosene o los neumáticos, que se racionan a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Pero la vida le dará una lección cuando uno de sus hijos, que el estudia como cadete naval, descubre las maniobras del nuevo rico y avergonzado abandona el liceo, y emprende un destino incierto, aleccionador para el avaro, que emprende la redención siendo honrado.

La historia, que permite múltiples lecturas, fue escrita por Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari, y dirigida por Francisco Múgica, y Arias comparte la pantalla con Ricardo Passano, Jorge Salcedo, Gogó Andreu, Virginia Luque, Chela Cordero y Alberto Contreras. Una joya (Cine.ar).

“LAS SEIS SUEGRAS DE BARBA AZUL” (1945)

En este caso al conocido personaje de Barba Azul del siglo 17 es interpretado por Pepe Arias, seis veces viudo, que le toca convivir con sus seis contradictorias suegras a las que pide colaboración para encontrar una nueva esposa.

La dirección es del maestro Carlos Hugo Christensen con guión de César Tiempo, y junto a Pepe Arias se recortan Guillermo Battaglia, Susana Freyre, Olga Zubarry Amalia Sánchez Ariño, Gloria Ferrandiz, María Esther Buschiazzo y Olga Casares Pearson (YouTube).

“RODRÍGUEZ SUPERNUMERARIO” (1948)

Primero fue una pieza teatral de Ivo Pelay acerca de un empleado público cuya única meta en la vida es lograr un puesto permanente en la repartición en qué trabaja y es injustamente señalado como responsable de un ilícito, un hecho que finalmente encuentra al verdadero culpable.

Algunos años después del éxito teatral se convirtió en película, adaptado por Wilfredo Ferrán y dirigido por Enrique Cahen Salaberry. Arias secundado por Floren Delbene Golde Flami y Nelly Dugan (YouTube).

“¡FULMINE!” (1949) El personaje creado por Guillermo Divito para la exitosa revista Rico Tipo era gráficamente muy diferente a este de Pepe Arias, Don Ventura, sin embargo, a los estudios EFA le pareció oportuno aprovechar el éxito de aquella con un libreto muy diferente. El desafío lo tomó Luis Bayón Herrera que convirtió a Arias en este “jettatore” o simplemente mufa al que todos marginan. El resultado no satisfizo a los amantes de la exitosa tira en su estreno en el cine Metropólitan, pero más allá de esa observación la propuesta deviene una variante acerca de aquellos a los que se les atribuye esa energía negativa. El trabajo de Pepe Arias es exceptional, que arranca haciéndose pasar por ciego para pedir limosna y provoca un sinfín de estragos hasta que finalmente compra 6 vigesimos de un billete de lotería que resulta ganador. Con él se destacan Adolfo Stray Pierina D’Alessi, Angel Boffa y Homero Cárpena (YouTube).

“MERCADO DE ABASTO” (1955)

La acción transcurre en el auténtico Mercado del Abasto, y esta es la mejor oportunidad para descubrir cómo era ese mismo edificio antes de su reciclaje como shopping. En esta historia escrita por Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari, Arias interpreta a un carnicero qué se enamora de otra puestera, encarnada por Tita Merello, que lo ignora, al quedar atrapada por un vividor.

Pepe Arias volvió aparecer en el mundo del espectáculo después de casi tres años de ausencia, paréntesis que el mismo a un ninguneo originado en la Secretaría de Comunicaciones manejado por Raúl Apold (YouTube).

“LA MUJER DEL ZAPATERO” (1965)

Una de las piezas más queridas por Pepe Arias fue “La mujer del panadero”, que llegó a sus manos tras el éxito que tuvo su versión cinematográfica francesa, y eso dio pie a Armando Bo a proponerle, tras una década de ausencia en el cine, una singular comedia en la que aparcería junto a Isabel Sarli. El guión fue escrito en colaboración con un muy joven asistente de dirección, Carlos Galettini, y cuenta la historia de una mujer, la viuda del farmacéutico del pueblo -la película fue rodada en San Vicente- que está dispuesta a salvar sea como sea las deudas con don Vicente, el viejo zapatero, el principal acreedor (Cine.ar Play).

“LA SEÑORA DEL INTENDENTE” (1967)

Tras el éxito de “La mujer del zapatero”, Armando Bo vuelve con el dúo protagónico de Arias-Sarli llevando la historia al universo político electoral de un pueblo. Esta vez a Isabel Sarli le toca encarnar a la exuberante Flor Tetis, A quién el el doctor Amable Gambetta, le ofrece matrimonio para sumar apoyo para su candidatura Cómo intendente. Fue el último trabajo de Arias en el cine, que rodó en simultáneo a sus presentaciones en el Teatro Tabarís (Cine.ar Play)

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