PROVINCIA, QUILMES, [ LA NOTICIA DEL DÍA ]

¿”La Bonaerense”, cueva de asesinos y ladrones?

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El asesinato de Lucas Verón en La Matanza, la desaparición de Facundo Castro entre la localidad de Luro y Bahía Blanca, la muerte en Chascomús de Raúl Dávila en una seccional de Chascomús… Todos adolescentes, todos pibes de barrio… No es casualidad.
El “gatillo facil”, el rasgo de una policía provincial desde el comienzo desde la recuperación de la democracia, su accionar como “Grupo de tareas”, o ser una banda comandada por los jefes de calle de cada comisaría, es distintivo de ” los patas negras” (La Bonaerense), que arrastran desde la época de Camps y Etchecolatz.
Frente a todos los hechos antes expuestos, la denuncia por redes de vecinos de Ezpeleta sea, tal vez nimio, pero no es un rasgo distintivo de lo que la provincia padeciendo. Un síntoma de una enfermedad que hay que sanar y pronto. Aunque muchos la crean crónica.

Síntesis de la denuncia de vecinos de Ezpeleta:

El Viernes pasado a las 19 hs se presentó el patrullero y el jefe de calle de la Comisaría 6ta de Ezpeleta y apretó a los comerciantes de la Avenida Varela entre Concordia y Posadas y lindantes, pidiendo habilitaciones y papeles con el objeto de coimearlos por 500 pesos”.
…”Éste último advierte de la situación e increpa al jefe de calle de la 6ta y el jefe de la 6ta se saca el chaleco y el arma reglamentaria y lo desafía a pelear al otro policía por reclamarle ‘honestidad’. Ños comerciantes a su vez pagan a un policía que hace adicional en la zona para custodiar los comercios”.

Asimismo, fuentes aseguraron a La Voz que “se mueven en un patrullero viejo… Andan todos los días por la zona. Ya lo hemos visto parando a los pibes, a los bolivianos de la feria, a muchos le dice que cierre porque no tienen papeles… están haciendo un desastre… Son policías corruptos”.

Esto muestra que quienes obran bien dentro de este cuerpo enfermo no alcanzan como anticuerpos. Es urgente un cambio, no una purga de cotillón para los medios… Desmantelar el aparato delictivo-represivo, un reclamo que tiene los mismos años que este proceso a la vida democrática.
Porque de no hacerlo, estos efectivos que se mueven como “patota parapolicial” estarán al servicio de los que le gritan a los periodistas y a quienes piensen distinto: ” ahora si van a tener miedo”. Sensación que quienes tenemos cincuenta y largos conocemos muy bien.

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