NACIONALES, OPINIÓN, [DESTACADOS]

Para seguir analizando. Menem no existió

Municipio_Quilmes_2021

Por Hernán Brienza

¿Se puede pensar a Menem separado de Salinas de Gortari, Fujimori, Collor de Mello, Reagan, Tatcher, Felipe González, por ejemplo?
¿Se puede pensar a Menem sin la caída de Muro de la Berlín, la derrota de la URSS, el retroceso en Nicaragua?
¿Y sin las teorías neoliberales prometedoras que parecían infalibles e inapelables?
¿Se puede pensar a Menem sin la híperinflación, la crisis del Estado de Bienestar, las crisis de los movimientos populares y los nacionalismos en todas las regiones del mundo generadas por un proceso de globalización y de transformación tecnológica brutal en todo Occidente?
¿Se puede pensar a Menem sin pensar en Angeloz?
¿Se puede pensarlo sin el fracaso de todo el Peronismo -excepto grupos minoritarios que se opusieron o se fueron del PJ- que no pudo no quiso no supo enfrentarlo? ¿En qué estado se encontraba el Peronismo que no pudo oponerse ni siquiera a los indultos? ¿Qué ligazón hay entre el indulto y la represión de los años 70 durante el gobierno de Isabel? ¿Y entre las otroras organizaciones político militares que aceptaron el indulto a cambio de su propio beneficio?
¿Se puede pensar a Menem sin esa mayoría que lo apoyó y lo festejó hasta bien entrado el fin de siglo adentro y afuera del Peronismo? ¿Cómo se explica su incuestionable poder de liderazgo sobre un movimiento que había sido liderado por Perón y que apenas unos años después iba a ser liderado por Néstor y Cristina?
¿Tomaron conciencia de que un “traidor” fue el presidente peronista que más días gobernó la Argentina?
¿Y pensaron alguna vez que sin Menem el Peronismo jamás se habría convertido en esa maquinaria de poder -gobernadores, intendentes, legisladores, aparato bonaerense- que le permitió al Kirchnerismo mantenerse en el poder político real, no sólo el del sufragio, una docena de años haciendo Peronismo?
Por supuesto que Menem fue horrible. Yo no compartí ninguna de sus medidas. Es más, cometí el delito de lesa inteligencia de irme del PJ y dónde me fui resultaron ser peores que Menem.
Pero no me basta con la explicación autocomplaciente de que Menem fue un traidor aislado y todos los demás víctimas de su diabólica genialidad. Ni con decir que Menem no fue peronista -aunque no haya hecho peronismo-. Porque si Menem no fue peronista tampoco lo fueron todos los peronistas que antes y después de Menem fueron peronistas.
Para mí Menem no existió. Fue sólo un signo de los tiempos.
Para mí Menem fue sólo un síntoma, con característas propias espantosas.
Pero no fue el demiurgo. Fue sólo un hábil ejecutor.
Y el chivo expiatorio de gran parte de un pueblo que estaba agotado tras la debacle peronista de los setenta, magullado por la dictadura militar, desilusionado con una democracia que no curó ni educó ni dio de comer y que fue complice del sueño del Primer Mundo, el neoliberalismo y el sálvese quien pueda.
Hoy murió un líder político que entabló una connivencia delictiva con los sectores dominantes de este país. Pero también fue un empleado de las miserias que tenemos como pueblo.

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