OPINIÓN, [ LA NOTICIA DEL DÍA ]

Caprichos de niño rico-por Orlando Agüero

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“Si ganábamos las elecciones del 2019, antes del 10 de diciembre (de ese mismo año) ya habríamos arreglado la deuda con el Fondo”. 

Mauricio Macri 

30 de octubre 2021

Nacido en cuna de oro. Miembro de una familia eurocéntrica. Pertenecientes a la clase empresarial ya en su Italia natal, la familia Macri emigró a nuestro país con el objetivo de hacer negocios. Vaya si lo lograron. Sin embargo, y como era de esperar el hijo mayor de don Franco Macri, Mauricio, no solo iba a administrar las empresas de su padre, sino que también se convirtió en referente del sector más rico del país. 

Lo cierto es que se acostumbró a mentir caprichosamente, tal vez acostumbrado a una cobertura de impunidad de clase, que lo vivió de nacimiento. Hay que recordar, desde el principio de su mandato presidencial, decía que en el semestre posterior las cosas se iban a estabilizar e iba a arrancar una etapa de crecimiento. Pasaron los semestres de sus cuatro años de mandato y nunca hubo un restablecimiento de las economías de las mayorías del país. Muy por el contrario, las devaluaciones de la moneda y los ajustes tarifarios en los servicios esenciales de toda la población, se hicieron corriente. Nunca llegó el semestre en donde las mayorías se pudieran levantar del tremendo golpe que generó su modelo económico. Sin embargo, Mauri nunca supo reconocer que la realidad lo desmentía. Siguió diciéndolo durante los cuatro años de su gestión y al final decía que ahora le hacía falta otro mandato para poder realizar lo que no hizo durante los semestres pasados. Claro, la mentira tenía que ser cada vez más grande. 

Podía mentir todo lo que quisiera sin sufrir alguna clase de costo, debido a que es un niño rico. Ahora de grande y con notoriedad pública, ya no son sus familiares y sus compañeros del costoso colegio Cardenal Newman quienes lo encubren. Son los principales medios concentrados de comunicación y el partido judicial quienes lo protegen en la impunidad. 

Al mejor estilo de la telenovela emitida por el canal 13 en los inicios de 2016, “Los ricos no piden permiso”, Mauricio Macri reaparece en la actualidad por la pantalla del canal de aire y cable del grupo Clarín. En esta oportunidad en el programa “La noche de Mirtha Legrand” para asegurarnos que si él hubiese ganado en las elecciones en el 2019, el problema de la Deuda Externa lo solucionaba antes de diciembre de ese mismo año. Otra alevosa y provocadora mentira en nuestro propio rostro, pero cuidado desde el mismo monopolio mediático. Seguramente lo iba a solucionar de la misma manera en que solucionó los problemas de los argentinos y las argentinas en los sucesivos semestres en los que nos decía que iba a resolver las principales dificultades del país y nunca sucedió.   

Recordamos que el crédito pedido al FMI, se dio sobre el final de su mandato. Fueron casi cincuenta mil millones de dólares. El principal gestor de este préstamo fue Nicolás Dujovne, su ministro de economía y empleado del grupo Clarín, quien actualmente se encuentra radicado en los Estados Unidos. Finalmente el dinero no se utilizó para sanear el déficit fiscal de nuestro país, sino que una parte se utilizó para financiar la campaña electoral del macrismo del año 2019 y el resto a engrosar la tremenda fuga de capitales que realizan permanentemente los sectores más adinerados de nuestro país. Según un informe del Banco Central de la República Argentina de mayo del 2020, durante el gobierno de Macri fueron ochenta y seis mil millones de dólares los que se fugaron hacia otros lugares fuera de nuestro país. Los destinos más afamados son los denominados paraísos fiscales y empresas off shore, que son permanentemente denunciados en los informes Panamá Papers.

Es que obró casi como un capricho en el hecho de convertirse en dirigente político. Quiso demostrarle a su padre que algo podía hacer bien por los de su estirpe. Según don Franco no era muy bueno al frente de su imperio económico, entonces Mauricio sintió la necesidad de probar que era capaz y que para lograrlo estaba en condiciones de mentir sin ningún problema. 

También en los últimos tiempos, venimos viendo como elude permanentemente los problemas judiciales que emanan de sus casi ciento cuarenta causas en la justicia. 

La pasada citación del juez Martín Bava de Dolores, a declarar por haber espiado ilegalmente a las familias de los 44 fallecidos del Submarino Ara San Juan, es otra situación a observar. Rápidamente sus aliados más cercanos como Patricia Bullrich y Fernando Iglesias, convocaron a los principales medios de comunicación a concentrarse en el sur del interior bonaerense. Encubrieron a su compañero Macri, atacando ferozmente a las acongojadas familias que hasta el día de hoy lloran a las víctimas del terrible suceso. Como si estas pobres personas, que no pueden parar el sufrimiento en lo profundo de sus vidas, fueran las culpables de que Mauricio esté citado ante la justicia federal. En las puertas mismas del juzgado, la Bullrich acusaba a los familiares del Ara de estar “haciendo política” con el caso. 

Que burda falta de respeto. Están tan acostumbrados a mentir que luego para sostenerla tienen que acusar a las víctimas de ser los responsables de lo que les sucede. Es así que puede eludir el centenar y medio de causas que tiene en el sistema judicial argentino. Porque además de contar con los medios de comunicación concentrados, que inventan realidades, tienen formado una importante red de jueces y fiscales entre lo que se denomina la familia judicial o el partido judicial, que atraviesa transversalmente todos los escalafones de la justicia. 

De este modo es que Mauricio Macri se puede dar el gusto de llevar adelante cualquiera de sus caprichitos. 

El problema real de sus caprichos de niño rico, es que deterioran la vida de cuarenta y cuatro millones de personas de nuestro país, degrada la naturaleza y devela un posible futuro que no contiene a la inmensa mayoría de la Argentina, si no que como siempre lo hizo, incluye solo al selecto grupo de elite que compone su propia casta social. 

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