OPINIÓN, [DESTACADOS]

Carta de la hermana mapuche Maria Rosa Vidal Ñancucheo

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En los últimos días, a raíz de los acontecimientos que son de público conocimiento y enlutan a la nación mapuche, he sufrido distintas amenazas por mi condición de mujer trabajadora originaria. Soy una mapuche que, como muchas de mis hermanas, ha decidido ejercer una profesión por el bien común: soy profesional de salud. Desde mi lugar de trabajo he atendido y cuidado con mucho esmero a todo nuestro Pueblo. Una mujer originaria a la que le costó mucho poder llegar a una universidad, mucho sacrificio. Hoy en día, como trabajadora, sigo luchando por los derechos de todos los trabajadores en general, y de mis compañeros y compañeras de la Salud Pública en particular. Como en mi caso, ninguna mujer debe ser agredidas por ser mapuche o de cualquiera de las naciones preexistentes a la conformación del Estado Argentino. No tenemos la culpa de que algunos grupos por intereses políticos mezquinos tergiversen la noble causa de nuestro Pueblo buscando el enfrentamiento con otros hermanos y hermanas con quienes convivimos. Quienes conocen a nuestro pueblo, saben que los/as mapuches no somos así. Hemos convivido pacíficamente durante generaciones enteras. Incluso, hemos parido hijos junto a inmigrantes que, empujados por la tragedia de guerras en tierras lejanas, llegaron a nuestro continente buscando la paz y la prosperidad que nuestra Madre Tierra les brindó con generosidad. Hoy nos estamos peleando pueblos contra pueblos. Intereses del imperio de turno que muchos yanaconas de este siglo hacen propios como buenos sirvientes del pabellón imperial. Nosotros decimos “basta de muerte”, “basta de persecución”. Reclamamos al Estado Argentino y a los Estados Provinciales los derechos que nos corresponden, muchos de ellos ganados con la sangre de nuestros mártires. Reclamamos a quienes presiden los diferentes organismos oficiales, ya que, consideramos, son responsables de la situación crítica a la que hemos llegado. El INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) es un organismo creado casi al termino de la última dictadura cívico militar, organismo que nunca representó a los pueblos originarios. Desde que se promulgó la Ley 26.160 , llevamos la cuarta prórroga. Mientras tanto, se siguen arrebatando y apropiando los territorios de los Pueblos Originarios de Argentina. En todo estos años el INAI y sus yanaconas malgastaron el dinero para realizar el relevamiento territorial. Yanaconas que viajaron por el mundo y disfrutaron de los placeres del dinero que debió estar al servicio de nuestros Pueblos indígenas para iniciar una reparación histórica aún inexistente y resguardar nuestros derechos. No queremos amenazas, no queremos muertes. Somos un Pueblo de paz. Ejercemos la posesión ancestral de nuestros territorios, aún cuando los beneficiarios de Roca y sus secuaces del siglo 21 esgriman títulos de propiedad sellados con nuestra sangre. Basta de muertes. Basta de violencia.
*María Rosa Vidal Ñancucheo. Coordinadora Regional de ECL para la Patagonia y el Atlántico Sur.”

ECL

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